La rutina a invadido mi ser, duermo, me levanto, me ducho, como, voy a clase, vuelvo, hago un rato el tonto, duermo y así durante cinco días a la semana, sin darme cuenta de que los días pasan y yo sigo en la misma mierda del día anterior, empezando días y días que acabarán igual que el anterior. Sencillamente, no sé que escribir.
Acordes de guitarra y una canción, noches en vela, horas perdidas, el tiempo decidirá que hacer, si el cansancio vencerá i acabare dormida, si la lluvia caerá al amanecer, si las cenizas del pasado vuelven. Sencillamente, no sé que escribir.
Es curioso el silencio en la oscuridad, sin saber ni el cómo ni el porque ha hecho que me ponga a escribir, cómo antes, pero, sencillamente, sin saber que escribir, tecleando cualquier cosa que parece quedar bien, sin saber que expresar, medio dormida, con ganas de soltar palabras pero, sencillamente, sin saber que decir.